La compraventa de una empresa es un proceso que involucra una gran cantidad de factores legales, financieros y estratégicos.
Uno de los aspectos más importantes, y probablemente el más crítico para asegurar que todas las partes estén protegidas, es la elaboración del contrato de compraventa.
Pero, ¿quién es el responsable de redactar este documento?
La respuesta no es tan simple y puede variar dependiendo de varios factores como el tamaño de la operación, el tipo de empresa involucrada y las preferencias de las partes. Vamos a analizarlo en detalle
El papel de los abogados en la elaboración del contrato
En casi todas las compraventas de empresas, el contrato de compraventa es redactado por abogados especializados en derecho mercantil o fusiones y adquisiciones (M&A). No se trata de un contrato estándar que pueda copiarse y pegarse; este documento debe adaptarse a las características específicas de la transacción, las particularidades de la empresa y los intereses de las partes.
Los abogados se aseguran de que todos los términos acordados estén claramente estipulados, minimizando cualquier posible ambigüedad que pueda surgir después de la venta.
Además, se ocupan de incluir cláusulas que protejan a ambas partes ante contingencias futuras, como reclamaciones por deudas no declaradas, incumplimiento de acuerdos de confidencialidad, o conflictos laborales no resueltos. En definitiva, los abogados son los arquitectos legales de este proceso.
¿Quién toma la iniciativa?
Aunque los abogados son los que formalmente redactan el contrato, normalmente la parte compradora es quien suele tomar la iniciativa de contratar a los abogados que prepararán el primer borrador del contrato. Esto es especialmente común en transacciones donde el comprador tiene más poder de negociación o más experiencia en este tipo de procesos. Sin embargo, no es una regla fija.
En algunos casos, especialmente en transacciones más equilibradas, el vendedor puede presentar un borrador inicial del contrato. Esto sucede cuando el vendedor ya ha establecido ciertos términos que quiere que el comprador acepte como punto de partida, o cuando el vendedor busca tener más control sobre las primeras etapas de la negociación. Pero aun en estos casos, el contrato pasará por un proceso de revisión y modificación por parte de los abogados de ambas partes.
Revisión y negociación del contrato
Una vez que el primer borrador está listo, el contrato entra en una fase de negociación en la que ambas partes discuten los términos. Aquí, los abogados de cada parte juegan un rol crucial, ya que interpretan y argumentan los aspectos legales en favor de sus clientes.
Durante esta fase se revisan aspectos como:
- Precio y forma de pago: Si el pago será en efectivo, a plazos o mediante acciones u otros instrumentos financieros.
- Condiciones precedentes: ¿Qué condiciones deben cumplirse antes de que se pueda cerrar la transacción?
- Representaciones y garantías: Declaraciones que ambas partes hacen sobre la empresa (como su situación financiera o legal) que, si no se cumplen, pueden desencadenar reclamaciones.
- Indemnizaciones: Las protecciones contra riesgos futuros, como responsabilidades fiscales o problemas legales no declarados.
Los abogados realizan varias rondas de modificaciones hasta que todas las partes estén de acuerdo con los términos. Aquí es donde la perplejidad del proceso comienza a incrementar. La negociación de un contrato de compraventa de una empresa no es un simple ida y vuelta; cada cláusula, cada frase y hasta la elección de palabras tiene un impacto potencial significativo
Otros actores involucrados en la elaboración del contrato
Aparte de los abogados, otros profesionales juegan un papel importante en la creación y validación del contrato.
Los asesores financieros, por ejemplo, aportan su experiencia para asegurar que el acuerdo tiene sentido desde el punto de vista económico. Ellos revisan los términos del precio, las condiciones de pago, las proyecciones financieras y las posibles implicaciones fiscales del contrato. También suelen colaborar con los abogados en la creación de las cláusulas relacionadas con ajustes de precio o mecanismos de earn-out (pagos basados en el rendimiento futuro de la empresa).
Los asesores fiscales, por su parte, se aseguran de que el contrato esté estructurado de manera que minimice las cargas impositivas para ambas partes. Un mal planteamiento en este aspecto puede resultar en una factura fiscal considerablemente más alta de lo que cualquiera de las partes hubiera previsto.
¿Qué pasa si no hay abogados?
Aunque es poco común en transacciones de cierta envergadura, en operaciones más pequeñas algunos vendedores o compradores intentan prescindir de los abogados para ahorrar costes. En estos casos, suelen utilizar contratos estándar o plantillas disponibles online, lo cual puede conllevar algún riesgo. Cada empresa y cada transacción son únicas, y un contrato estándar difícilmente cubra todas las particularidades y riesgos inherentes a la compraventa de una empresa. Si bien puede parecer una buena forma de reducir gastos al principio, en muchas ocasiones este ahorro termina resultando en problemas legales costosos más adelante.
Por lo tanto, a la hora de estructurar el acuerdo, la intervención de expertos es importante para prevenir problemas futuros, garantizando que todos los aspectos legales, financieros y fiscales estén correctamente contemplados y protegidos.
Si estás en posición de compra o venta de una empresa, te asesoramos con este trámite. No dudes en contactarnos.
